¿Crees que el dolor crónico es para siempre? Lo que no te han contado

El pasado mes de Diciembre tuve la ocasión de ser invitado por la Tertulia d’Adall para dar una charla en la librería Babel sobre el dolor crónico. En esta entrada quiero haceros un resumen de lo que allí expuse.

Primeramente deciros que nos equivocamos cuando pensamos que el dolor crónico es aquel con el que tenemos que convivir toda la vida, o eso nos han dicho hasta ahora. El dolor crónico es algo complejo, pero no confundamos complejo con dificultad, la complejidad le viene dada por que involucra a numerosos sistemas de la persona en su manifestación.

La primera idea que debemos quitarnos de la cabeza es que el dolor siempre responde a un daño en alguna parte de mi cuerpo, o por un deterioro irreversible. Esto es tan solo uno de los factores que tal vez puedan estar poniendo su granito de arena pero ni mucho menos el único ni tan siquiera el mayor.

El dolor es siempre una respuesta de nuestro sistema nervioso central que recibe, evalúa, interpreta y responde a las señales que le llegan. El cuerpo nos intenta proteger, del medio interno y externo, frente a estímulos que él considere agresivos o amenazantes y su manera de defenderte es con dolor para que actúes en consecuencia, es tu sistema de alarma personal. Por lo tanto el dolor no depende solo del estimulo que llega a tu sistema nervioso central sino de la interpretación que este haga de él. (Theories of pain: from specificity to gate control Review)

Y es en este punto donde se muestra la complejidad del dolor crónico ya que existe un fallo en la interpretación, evaluación y por consiguiente la respuesta a la información que le llega. Hablamos de complejidad ya que este procesamiento de la información erróneo o demasiado sensible depende de muchos factores como pueden ser experiencias de dolor pasadas, episodio inicial de origen traumático, creencias erróneas que vienen dadas por otros profesionales o por el entorno social y familiar, conductas como el miedo a moverse por la posibilidad de empeorar, problemas en la propia percepción corporal, aislamiento social, catastrofismo sobre su propio futuro y trastorno psicológicos asociados como depresión o ansiedad. (Psychological Processing in Chronic Pain: A Neural Systems Approach)

Un estudio noruego demostró que los adolescentes que habían crecido en un entorno familiar donde uno o los dos progenitores sufrían de dolor crónico y lo manifestaban en su vida cotidiana, eran más propensos a padecer dolor. Esto refleja la importancia del aprendizaje social del dolor. (Hoftun GB, Romundstad PR, Rygg M. Association of parental chronic pain with chronic pain in the adolescent and young adult: family linkage data from the HUNT Study. JAMA Pediatr. 2013; 167:61–69.)

Es decir nos equivocamos, y se equivocan algunos profesionales de la salud, si asociamos un dolor crónico a algún proceso degenerativo, lesión crónica, contracturas, artrosis, hernias discales, escoliosis, tendinitis  y otros diagnósticos que únicamente se centren en el problema biológico. Eso puede servir para conformarnos, encontrar una justificación y resignarnos pero. o es la verdad. No se debe tratar una enfermedad en una persona sino a una persona con una enfermedad.

Todo esto lo podemos saber gracias a los estudios en neurociencia y los adelantos en las pruebas de imagen que ven la actividad y plasticidad cerebral, es decir gracias a la ciencia.

En próximas entradas hablaremos sobre como se deben de tratar algunos trastornos que cursan con dolor crónico, por esta vez me gustaría simplemente que reflexionaseis sobre lo arriba expuesto y si tenéis alguna duda o comentarios que hacerme estaré encantado de compartirlo con vosotros a través del correo.

Recordad, hay mucho por hacer para mejorar tu calidad de vida pero todo empieza por ti.